lunes, 14 de mayo de 2012

POESÍA EN EL NÚMERO 2 DE LA REVISTA JIZO DE HUMANIDADES



Presentamos los poemas que se publicaron en el número 2 de la Revista Jizo de Humanidades, siguiendo el criterio de la anterior entrada, en de la sección dedicada a la poesía, en la que poníamos énfasis sobre resaltar las colaboraciones poéticas de cada número para su mejor contemplación y deleite de todos los interesados. Ofrecemos pues, la poesía de este número acompañada de alguna de las aportaciones artísticas del número, entre las que se cuentan con las de Miguel Rodríguez Acosta, quien confeccionó el diseño de la portada de este número y dejó otro motivo para el interior del número.


Portada de Miguel Rodríguez Acosta


 POESÍA EN EL NÚMERO 2 DE 
LA REVISTA JIZO DE HUMANIDADES


Dibujo de Miguel Rodríguez Acosta



A DON VALENTÍN RUIZ-AZNAR



–In memoriam–

Como preciado aroma
que en pomo mínimo se guarda, y luego
crecido el tiempo ábrese y se expande,
perfuma y siempre queda,
tú te nos diste en gracia, y derramaste
consagración armónica
–Orfeo junto al Dauro–.
Ahora, en nuestra noche,
nos donan dulcedumbre
tus manes de belleza,
tus músicas de gozo,
cuando sombras nos crecen
olvidadas de tono, ritmo, canto.


(De «El vino de las horas»)
Rosaura Álvarez




PASEO DEL VIOLON




A Antonio Callejas y Marite Vivaldi

I

Los violetas y azules de la sierra te enmarcan, ciudad sola, por
donde deambulo, como en una acuarela que se disolviese junto a las
brasas del atardecer. Miro tu tierra roja que una vez fue la mía,
cómo sus torres se encaraman sobre el horizonte, despidiendo a un
otoño que no termina de morir. Una memoria ajena nos cobija, hecha de
pitas y arrayanes, trazos de un devenir borroso que ya no reconoce mi
incredulidad.

II

Difícil evitar las tentativas de la luz por alumbrarnos como si la
muerte en que la luz consiste no estuviese ya aquí. El camino es
oscuro y se bifurca. No acierto a ver el rostro de ese fantasma que
se aleja, con paso lento y sin mirar atrás. La sola certidumbre es
este pálpito. ¿Tu infancia? No, tu infancia es un lugar que no
comparto. Sé que la fuga es ilusoria, pero cómo no comprender ese
lenguaje tuyo, que me dice, libres al fin de toda servidumbre, con
la sola palabra que nos funda, amor.


Jenaro Talens



TRES VARIACIONES
PARA ROSAURA ÁLVAREZ




1ª Variación ante tu «Suelo de mi cielo»


Cruzarme por el aire de un jilguero
aventurando lúcidos ponientes,
cuando la alberca tornasola ausentes
las celosías del afán viajero...
Seducirme el aroma mensajero
de otro Carmen: crecidos y valientes
cipreses tras las tapias confidentes,
donde el silencio colma su venero...
Este cielo en clamor habrá de darme
con luz serena su caudal lejano,
y por sus atanores desvelarme
sabiduría de fecundo arcano:
acoplo de temblor al confïarme
Edén a mi medida –por lo humano–.


2ª Variación ante «Resurrección»


En mi carne sin tiempo tacto, fuego
–tersa la claridad de los perfiles–
acrisolan su cáliz: añafiles
claman desde las torres a mi ruego.
Héspero alienta aroma con espliego,
mas tus labios acallan los abriles
de rauda primavera: ¡qué sutiles
los laureles alerta sin sosiego!
Aquí el instante, río del olvido,
allí la mar que espumas eterniza
y en soledad el cuerpo en luz transido.
¡Mi sangre, tu materia, el aire briza
tras los claros anhelos del sentido,
si un sueño fue, invidencia, la ceniza!

3ª Variación ante «El otro yo»


Sumirme y no saber. Sentir fluencia
de la luz, del azar aconteciendo
auroras por las cimas y tendiendo
la llamarada de la inteligencia.
Asir de las mimosas la cadencia
tierna que colman en tropel luciendo:
¡qué sensual y lánguida latiendo
la seducción del aire, su vivencia!
Aspirar, existir transverberando
el acorde sin tiempo, mientras miras
y quedas y no sabes cómo y cuándo
las huellas de las cosas que tú admiras
proclamarán el límite: vibrando
su plenitud la rosa en que suspiras.

Narzeo Antino




LA INTIMIDAD. MÚSICA. LUZ TENUE. TU RECUERDO



La intimidad. música. Luz tenue. Tu recuerdo.
El mar viaja en la noche hasta mi cuarto sin ruido.
Alguien toca el piano sobre mi alma tranquila.
El libro que me ama se ha quedado dormido.
Agosto, ya moreno, ha hecho las maletas
tan desconsiderado que ni se ha despedido.
Pero las noches, abiertas, son mías. En ellas
cuento mi amor como cuento las gotas de un río.
¡Qué poca soledad! La noche sola me toca
la piel, y este papel, esta pluma, mi gemido
de paz en el silencio de este cuarto tan lleno
de mar, intimidad, noche sola de amor encendido.



AMANECERÁ ESTA NOCHE SI LLEGAS




Amanecerá esta noche si llegas.
La noche, amor, en día florecida
si tu llegas.
Tendrá que amanecer de las estrellas,
del agua, amor, del suelo, de tus ojos,
donde sea.
Será la noche un sueño que se sueña
despierta. Será tu alma luminosa
y abierta.
Será mi despertar cuando tu vengas,
saldré por fin del sueño de tu ausencia,
si tu llegas.

Amaya Blanco García




CAMINA, ENTRE LA MULTITUD




Camina, entre la multitud ,
carmín zigzagueante en las esquinas,
sacudiéndose estrellas afiladas
en los ojos ceniza del asfalto.
Coronas infinitas de cuchillos
permanecen suspensas en equilibrio inverso.
El cielo se desangra de tardíos azules
donde fluyen los ríos de sombras derramadas
que arrastran huecos, falsas
pestañas, limos negros y miradas oblicuas,
y no distinguen ya sus pasos sinuosos,
su destello rojizo, leve y último.
Rompe el agua en los muros y los alt os pilares
de luz extinta, encandilado ojo
del mar araña el párpado desde la lejanía,
la lágrima amarilla precipitándose mejilla abajo,

y estalla el esqueleto de los barcos
la llama de las telas, su reflejo
en el rostro de piedra cuyas cuencas vacías
descubren su ceguera de horizonte,
y se ilumina el lienzo,
la serpiente enroscada, el mar,
su piel de alga.


Nieves Chillón










Foto de Francisco Acuyo


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